miércoles, 16 de junio de 2010

Columna de Opinión

Saber dar de sí

Donación de órganos, acto quirúrgico que consiste en brindar un órgano en buenas condiciones a un paciente que cuenta con dicho órgano enfermo. Es una esperanza de vida a alguien que muchas veces se ve en una fase terminal debido a los males de un órgano que, debido a factores hereditarios o a malos cuidados en su organismo, acortan su ciclo de vida.

Hace más de treinta años se iniciaron los trasplantes de órganos en nuestro país, desde entonces muchas personales caminan por la calle con un órgano ajeno; órgano que les ha permitido seguir adelante y valorando esa nueva oportunidad cada día más.

Gracias a los avances de la ciencia, hoy en día no solo personas vivientes brindan solidariamente esta ayuda, sino que también pueden utilizarse cadáveres.

Con estas nuevas opciones se debería llegar a cubrir la cantidad necesaria de donantes en nuestro país. Sin embargo, a pesar que el año pasado haya aumentado la cantidad de donantes llegando a ser dos por cada millón, aún cientos de persona mueren en la larga espera de alguien que les hubiera podido brindar una segunda oportunidad para vivir.

Pero, ¿por qué sucede esto? Muchas personas, incluyéndome, decidimos poner un “NO” rotundo a la pregunta de donante de órgano que se encuentra en nuestro DNI, y es que cada vez aumenta el temor de ser secuestrado por algún traficante de órganos que, al ver que apruebas la donación de tus órganos, busca apoderarse de estos y venderlos a miles de personas que están deseosas de conseguir el órgano que fuese sin importar el precio.


Esto, más la falta de información brindada por el Ministerio de Salud y las instituciones educativas, y las negligencias médicas también acontecidas con relación a la donación de órganos; hace que seamos el país con menos donaciones de órganos en Latinoamérica y no haya una conciencia moral de esto en nuestra sociedad.


Si no hacemos algo pronto, esta situación seguirá igual. No podemos esperara a que el Estado busque hacer algo que, si nos conviene, apoyaremos de lo contrario haremos caso omiso. Tampoco esperamos tener que pasar alguna experiencia que nos haga valorar este acto, eso solo lo hace aquella persona que no piensa en el prójimo.


Pensemos, una persona llega a salvar a 50 pacientes al donar sus órganos, de los cuales la gran mayoría son niños, seres inocentes que muchas veces tienen poco tiempo de vida para compartir y aprender. ¿Por qué no nos convertimos en aquella salvación para ellos?


Chile y Argentina han logrado superar aquel déficit de donantes y ahora cuentan con 14 donantes por millón. Aún es una cifra pequeña pero están tomando cartas al asunto y todo gracias a que se plantearon la meta de hacerlo posible.
En estos momentos se encuentran trabajando diversos equipos en sus localidades para lograr a una mayor cantidad de donantes. ¿Qué estamos esperando nosotros? ¿Una invitación acaso? No busquemos ser uno del montón que solo nos movemos cuando los demás lo hacen. Seamos ese factor cambio.


El 27 de Octubre es el Día Mundial por la Donación y el Trasplante de Órganos y Tejidos, hagamos que para esta fecha, seamos más los interesados en ayudar.

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